Cómo meter peces nuevos al acuario: aclimatación
Aclimatar bien a un pez nuevo decide si vive o muere: métodos de flotación y goteo, cuarentena y los errores que matan en pocos días.
Meter bien un pez nuevo es cuestión de media hora con cabeza: igualar temperatura y química del agua poco a poco, y no verter jamás el agua de la bolsa dentro del acuario. Casi todas las muertes “inexplicables” de los primeros días empiezan ahí, en un cambio brusco que el pez ya no puede compensar.
Por qué el choque mata, y no es solo la temperatura
Todo el mundo sabe que hay que igualar la temperatura, y ahí se detiene. Pero el agua de la bolsa y la de tu acuario también difieren en pH, dureza y, en acuarios marinos, salinidad. Un pez tolera un rango amplio de cada parámetro siempre que llegue a él despacio; lo que no tolera es saltar de un valor a otro en segundos.
Cuando eso ocurre sufre un shock osmótico: branquias y piel intentan reequilibrar sales y agua a una velocidad imposible, y su sistema inmune se desploma. Lo engañoso es el retardo: el pez nada normal el primer día y muere al tercero o al quinto, casi siempre con una infección oportunista encima. Por eso conviene conocer los parámetros del agua de tu acuario antes de comprar: si tu pH difiere mucho del de la tienda, necesitarás una aclimatación más larga.
El viaje a casa: oscuridad, calma y sin desvíos
La aclimatación empieza en la tienda. Pide poca agua y mucho aire en la bolsa, guárdala dentro de algo opaco y evita sacudidas: cada golpe de agua contra las paredes desorienta al pez y le hace gastar oxígeno de más. La oscuridad no es un capricho, baja su metabolismo.
Y ve directo a casa. Durante el trayecto el pez respira y excreta en un volumen minúsculo, así que el amoniaco se acumula sin que nada lo procese.
El agua de la bolsa jamás entra al acuario
Esta regla no tiene excepciones. Esa agua viene del tanque de la tienda, donde conviven peces de muchos orígenes, y puede traer parásitos en fase libre, bacterias u hongos invisibles a simple vista. Además, tras horas de viaje ya está cargada de desechos.
Aclimatar es llevar al pez hacia el agua de tu acuario, no al revés: lo que quede en la bolsa se tira por el lavabo.
Los dos métodos: flotación y goteo
Hay dos formas correctas de hacerlo, y la elección depende de qué tan delicado sea el animal y de cuánto se parezcan las dos aguas.
| Método | Cuándo usarlo | Duración típica | Dificultad |
|---|---|---|---|
| Flotación | Peces de agua dulce resistentes: guppy, platy, danio, corydora, betta | 30–45 minutos | Baja, sin material extra |
| Goteo | Especies delicadas, camarones, caracoles, peces de agua salada, o cuando el pH difiere mucho | 1–2 horas | Media, necesitas recipiente y tubo |
Método de flotación, paso a paso
- Apaga las luces del acuario antes de empezar, para que el recién llegado no pase de la penumbra a un foco encendido.
- Flota la bolsa cerrada en la superficie entre 15 y 20 minutos, hasta igualar la temperatura por dentro y por fuera.
- Abre la bolsa y enrolla el borde hacia fuera para que se sostenga a flote.
- Añade agua del acuario en pequeñas cantidades, más o menos un vasito por cada litro de la bolsa, cada 4 o 5 minutos.
- Repite cuatro o cinco veces, hasta duplicar o triplicar el volumen: unos 20 a 40 minutos en total.
- Pasa el pez al acuario sin llevarte el agua de la bolsa.
Método de goteo, paso a paso
- Vacía la bolsa —pez y agua— en un recipiente limpio, sin restos de jabón, colocado más abajo que el acuario.
- Monta un sifón con un tubo delgado desde el acuario hasta el recipiente y ajústalo a 2 o 3 gotas por segundo.
- Deja gotear hasta triplicar el volumen del recipiente: entre 45 minutos y dos horas.
- Vigila la temperatura del recipiente: el goteo es lento y el agua se enfría.
- Traslada el animal al acuario y desecha el agua sobrante.
El goteo es más seguro porque el cambio es continuo en lugar de escalonado, y resulta casi obligatorio con invertebrados y peces marinos.
Cómo pasar el pez y qué hacer las primeras horas
Usa una red y traslada solo al pez, dejando el agua fuera. Con animales frágiles —camarones, aletas largas, ejemplares muy pequeños— es mejor recogerlo en un recipiente sumergido para que salga nadando solo, sin exponerlo al aire ni engancharlo en la malla.
Después deja el acuario a oscuras varias horas, idealmente hasta el día siguiente, y no lo alimentes el primer día. Un pez estresado no come, y la comida sin consumir se descompone.
| Qué hacer siempre | Qué no hacer nunca |
|---|---|
| Igualar temperatura antes de abrir la bolsa | Vaciar la bolsa completa en el acuario |
| Añadir agua del acuario a la bolsa, poco a poco | Añadir agua de la bolsa al acuario |
| Pasar el pez con red o recipiente limpio | Dejar la bolsa abierta sin hacer nada |
| Apagar las luces las primeras horas | Alimentar el mismo día de la llegada |
La cuarentena: el paso que casi nadie da
Aclimatar bien evita el shock; la cuarentena evita las enfermedades. Consiste en mantener al pez nuevo entre 2 y 4 semanas en un acuario aparte, sencillo pero con filtro y calentador, antes de juntarlo con el resto. Es la única forma de detectar a tiempo un brote de punto blanco u otras infecciones que llegan escondidas y que en un tanque comunitario se propagan antes de que veas el primer síntoma. En esas semanas también es cuando suelen brotar los hongos en peces, que se instalan en las heridas del transporte mientras las defensas del recién llegado están bajas.
La introducción social: romper territorios antes de soltar
El recién llegado entra en un espacio con fronteras invisibles ya repartidas. Antes de meterlo, reacomoda la decoración: mover rocas, troncos y plantas obliga a todos a renegociar territorios y deja al veterano en las mismas condiciones que al novato.
Introduce a los peces al final del día, con las luces apagadas, para que la primera noche transcurra en calma. Y si la especie es de cardumen, mete varios ejemplares a la vez en lugar de uno: el grupo diluye la atención de los residentes. Antes de comprar, confirma que la especie encaja con las que ya tienes en la guía de qué peces pueden vivir juntos.
Qué vigilar los primeros días
Observa al recién llegado a diario durante dos semanas. Estas señales piden atención:
- Respiración acelerada o boqueo en la superficie.
- Escondimiento excesivo más allá del primer día, o inmovilidad en un rincón.
- Aletas cerradas y pegadas al cuerpo en lugar de desplegadas.
- Manchas, puntos blancos o bordes deshilachados en las aletas.
- Rascarse contra rocas y sustrato, primer aviso habitual de parásitos.
Si aparece más de una, revisa los parámetros del agua y consulta la guía de por qué se mueren los peces antes de intervenir. Casi todas son, en realidad, señales de estrés, y saber cómo se ve un pez estresado ayuda a distinguir un mal comienzo de una infección.
Queda un error previo que ninguna aclimatación compensa: comprar peces el mismo día que montas el acuario. Un tanque recién llenado no tiene bacterias que procesen el amoniaco, así que el pez se intoxica con sus propios desechos por perfecta que sea la aclimatación. Cicla el acuario antes siguiendo la guía de ciclado del acuario.
En resumen: viaja rápido y a oscuras, iguala temperatura antes de abrir, mezcla el agua del acuario poco a poco y pasa al pez con red tirando el agua de la bolsa. Apaga las luces, no lo alimentes el primer día y dale, si puedes, unas semanas de cuarentena.
Revisión: contenido revisado por Equipo veterinario Experto en Mascotas. Esta información es educativa y no sustituye la consulta veterinaria.